Hace calor. No soporto las altas temperaturas. En éste momento quisiera estar en el polo con los pingüinos, congelarme bien, no sentir nada…debe ser la edad, ¿estaré por entrar a…? Ni siquiera puedo pensar en esa palabra… me siento tan joven, tan plena, con tanto para dar y recibir (¿?). No, simplemente es el calor, la piel que se pone pegajosa,¡uf!
Me encanta mirar el parque por los amplios ventanales, ver las rosas abrirse a la vida (Pensamiento poético positivo)…odio al perro que levanta su estúpida pata y las orina, ¡Fuera perro boludo! ¡Te voy a castrar!...las palomitas bajan y picotean algo entre el pasto, que por cierto está bastante crecido. Eso me recuerda que tengo que llamar al jardinero (a Roque no porque es un chanta*)…Los chicos duermen por suerte, hay que ver cuanto dura. Apenas abren los ojos empiezan a pelear, tienen una obsesión por las peleas, les gusta inventar nuevas patadas e innovar la técnica de las artes marciales…mejor que las bestias no intenten practicar conmigo, ¡No!... ¡Con la nena no!...no es de goma pobrecita.
Cita, mi gata, me mira desde su almohadón. Tiene una oreja parada y la otra inclinada. Si pudiera hablar me pediría que tome alguna medicación, así me dejo de gritar y de interrumpir su sueño. Pensá loca, pensá; me lo dice con su mirada sensual de gata vieja y con varias guerras entre techos, balcones y azoteas.
Me está dando vueltas una idea en la cabeza… ¿Y dónde sino? Aunque a veces creo que las pateo, o las dejo pasar. Quizás consiga una historia de verdad, una que me llegue profundamente, una en la que pueda expresar todo lo que tengo guardado. Quiero que sea simple, monocorde, pero profunda, tal cual soy yo… obvio que lo digo por profunda, no por simple y monocorde. Porque pensándolo bien, lo simple y monocorde debe ser muy aburrido, y yo puedo ser cualquier cosa, menos aburrida (eso creo). Soy un pequeño volcán que amenaza con una erupción, pero que permanece tranquilo, o en aparente calma.
Calma es lo que piden en los programas de chimentos. Últimamente no se puede mirar la TV, cada vez que la enciendo hay alguno cuyo conductor se las pasa hablando de Nazarena Vélez*, si se le rompió la tanga o culote, si tuvo un accidente con una columna o el puño de un amante, que si la echaron del teatro, que si se agarró de los pelos con la otra vedette por el cartel, que si le sacó el novio a alguien, y no sé cuantas pavadas más…jamás un programa cultural que explique el uso del oxímoron en la literatura, su influencia en la poesía contemporánea, o algo actual y preocupante como las inundaciones, y diversos desordenes climáticos que surgen de la deforestación del impenetrable chaqueño. No, seguro que Nazarena sólo sabe de penetraciones, de impenetrable nada…la verdad, tampoco me gustan las novelas, pero ¿de dónde sacan esos especimenes masculinos? Todos de pelo largo, bronceados y de ojos negros sensuales, luciendo una musculosa muy sudada que deja ver un cuerpo que posiblemente sirva para estudiar el aparato muscular completo, ¿para qué recurrir a los dibujos despellejados de los libros de anatomía? ¡Miren una novela mexicana!…bueno, después de todo soy humana y tengo mi corazoncito…Si, soy humana, a pesar que intento llenar mis pensamientos de cosas superficiales, para no hacer lo que de todos modos haré. Porque soy una eterna hurgadora de mi subconsciente, porque cuando empiezo con la máquina no paro. Mis pensamientos son como las fichas de dominó en fila, basta que caiga una para que caigan todas.
Hace un rato empecé a escribir un poema para Alejandra, seré una más del montón que se atreve a escribirle a alguien tan lejana e inalcanzable. Es que ella en su profundo desamparo y con su inagotable talento me llenó el corazón de metáforas, y también de preguntas, vacíos, y paréntesis. Lo titulé “Algún poema” y dice: “Algún poema te alcanzará, te tomará por sorpresa como la incipiente tormenta. No el manojo de palabras que caen salvajes por crepitar en tu boca. Ni siquiera las manos rojas de amapolas…El verbo, la raíz, el principio. Aquella metáfora que no encontraste. Alejandra murió y la tela se rajó. ¿Quién podrá ahora unir los pedazos?... ¿Algún poeta despechado? ¿Las cenizas desparramadas de un amor?… ¿quién? Bueno hasta acá llegué, no sé si sigue. Hoy al menos no. Tengo el cerebro hecho un nudo. A veces estoy tan sensibilizada, tan en carne viva, que me duele todo. En especial ese espacio dónde late el corazón, el músculo cardíaco; pero no es esto lo que sangra, es el espacio que lo contiene, y dónde se puede sentir el vació doloroso de la angustia. No, no soy una persona triste, todo lo contrario. Será por eso que cuando palpo el dolor ajeno tan íntimamente, lo sufro. Es como un virus invasor…igual que estos mosquitos que no paran de torturarme las piernas, vaya a saber con que vecinos estuvieron entreteniéndose, y ahora vienen a joder acá… ¡Que asco!
No quiero relajarme porque me entra el sueño y no me gusta dormir, últimamente tengo una pelea a muerte. Me acuesto muy tarde y me levanto temprano. Me gustaría dormir todo el verano(otra contradicción), así como los osos lo hacen en invierno…si dormir en invierno es invernar, en verano ¿es veranear?
Odio la playa. Debo ser una de las pocas ridículas que van con el libro y vestidas, hasta con zapatillas, para evitar lo más posible el contacto con la arena. Me ubico bajo la sombrilla, me pongo los anteojos, novela en mano y de pronto toda esa gente con poca ropa que se sumerge en las aguas heladas del Atlántico, desaparece para siempre de mi vista y de mi cabeza. Me mezclo entre los personajes, los analizo, pienso que tal vez si no hubiese estado tan distraída con la casa y los chicos, podría haber conseguido una historia así de maravillosa… creo que esto lo pensamos todos los que escribimos, porque por suerte mantenemos la alegre esperanza juguetona de querer ser reconocidos como escritores. No creadores de best seller, ni eruditos intelectuales, solo “escritores”.
Bueno, voy a tratar de poner a funcionar la máquina, quizás se me ocurra algo interesante que contar.
*chanta, tipejo astuto que sabe sacar partido de cada situación, mentiroso, embustero, fanfarrón, cartón pintado.
*Nazarena Vélez, actriz, vedette, más cerca del escándalo que del talento.







